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La crudeza que caracteriza la actitud de Arango hacia su obra ha abierto en ella un amplio campo de experimentación. Lo brutal del gesto plasmado en sus lienzos con el uso de materiales de rápido secado, pinturas sintéticas y resinas que al mezclarse, crean en ellos zonas de fuerza y tensión,  se entrelaza con sutiles y arriesgados procesos de trabajo que anticipan una sensibilidad distinta para cada uno. El impacto físico y la oportunidad de perderse en ellos son cercanos a la condición creativa que las impulsa.     


Su formación artística se inicia en la Universidad de Brighton en 1998, donde recibe tres años después el Alan Davie Painting Prize. Produce video, cortometraje, fotografía, escultura e instalación de manera paralela a su trabajo en pintura. En el 2001 es admitido en la Slade School of Fine Arts (UCL, University of London) y realiza una maestría en Bellas Artes. Bajo la tutoría de artistas de la trayectoria de Bruce Mclean y de talentos contemporáneos como el de Eva Rothschild, Arango consolida una serie de procesos de investigación y experimentación que tienen como resultado sus trabajos Saturnalia y The Wanderer (El especulador). Estas instalaciones reunidas en un mismo ámbito combinan la reflexión sobre el espacio con el lugar paradigmático que el arte ha ocupado en él. La pregunta por la distancia entre el espectador y la obra lleva a Arango a "sacar la pintura del marco”; para ello emplea sus materiales básicos (lienzo, óleo y resinas),  los desarraiga de su uso tradicional, y elabora grandes esculturas colgantes a partir de formas y  nombres de cráteres lunares. Alrededor de  Saturnalia, The Wanderer consiste en una de serie discos de acero suspendidos a  pocos milímetros de la pared, que reflejan en un efecto fuera de foco los colores de las esculturas que flotan en el centro del espacio. En estas instalaciones se pueden rastrear inquietudes y rasgos que están presentes de manera permanente en su trabajo: la pregunta por la ocupación física del espacio, la experimentación teórica y práctica con la "materia prima” del arte, y su constante inclinación a realizar obras de gran formato.


Sumada  a su trayectoria en la academia, Arango se destaca por la experiencia de trabajo con Ángela de la Cruz, artista española radicada en Londres (Lisson Gallery) y también por su colaboración en proyectos internacionales vinculados con los estudios de Mike Smith - quien realiza  montajes a gran escala para artistas como Damien Hirst y Rachel Witheread, ente otros -. En el 2003 es invitado como residente por la Royal Academy of Arts de Estocolmo; sin embargo pospone la oferta y regresa a Colombia, para desarrollar su trabajo con mayor independencia. Una vez establecido en Bogotá, inicia la serie de pintura Indómitos. Realizados en formato estándar de 100 x 80 cm., estos lienzos funcionan como un mapa mental: en ellos quedan plasmados los estados, impulsos y sentidos que guían su trabajo. Con títulos como "Olvidando lo aprendido” o "Rechazar es tentar” esta serie cumple la función de una bitácora que Arango lleva a cabo de manera alterna a otros proyectos en los que el video, la fotografía y la instalación están presentes. 


Acompañada por la música experimental y el cine, la pintura de Arango no parte de un concepto, sino de una experiencia. De ahí proviene la importancia que otorga al momento mismo de la producción,  aproximándose al terreno del performance,  y luego al  efecto químico de los materiales; esto implica una práctica siempre cambiante de manipulación y espera. Con sus reacciones, combustiones y  metamorfosis, los cambios en la materia funcionan de manera análoga al proceso inconsciente que guía su obra. La relación que el espectador  entabla con la pintura de Arango da un salto que va más allá de su carga conceptual y narrativa, para regresar al mundo perceptivo de los deseos que aun no están nombrados.